O atraco escolar

 
Nota : Texto sacado de internautas.org, baseado no artigo de Javier Cuchí aparecido no El Incordio.
 

Suele decirse por ahí que el tema de la crisis es una oportunidad tecnológica de primera magnitud, y es verdad que en la exigua lista de las empresas que están capeando bien el temporal hay un claro predominio de las tecnológicas. Pero me pregunto si en España esto no nos va a conducir al desastre, porque Zapatero, en la desesperación a que le lleva su propia ignorancia en la gestión de la crisis (léase: absoluta impotencia), emprende una huida hacia adelante que puede llevarnos al despeñadero. Por Javier Cuchí

13-05-2009 – Ayer prometió -ya veremos si cumple, porque ese tío miente más que habla- que iba a equipar a todos los niños de la enseñanza pública y concertada con un ordenador portátil -infiero que un netbook– a partir del cliclo superior de Primaria. Como indica este artículo en «El País», la cosa tiene tela por dos razones: la primera, que la descentralización de las competencias en materia educativa y el régimen de cofinanciación Estado-Comunidades autónomas hace muy complicada la gestión del asunto; y la segunda, que no se ha estudiado seriamente ni la conveniencia ni la necesidad de esta medida y caben incluso dudas de que el profesorado esté actualmente preparado para afrontar un aula digitalizada al 100 por 100, pero es que incluso educadores y pedagogos plantean serias dudas ante ese escenario.

O sea que Zapatero está jugando al aprendiz de brujo nada menos que con el entero sistema educativo español. Y no por primera vez, que es lo más grave. Dentro de diez años, España puede estar, en comparación con el conjunto de la Unión Europea, en puestos auténticamente depresivos en materia de educación, tanto en lo que respecta a la calidad de la misma como en lo que se refiere a los resultados en sus ciudadanos. De verdad que la cosa da mucho miedo y yo, que no he visto nunca claros los parámetros bajo los que está funcionando el sistema educativo actual, doy gracias por tener a una hija en el Bachillerato y a la otra que empieza la ESO el próximo curso (aunque en esos cuatro años, puede sufrir mucho daño aún), porque lo que se avecina es clamorosamente espantoso. Y no me hago ilusión alguna: cuando terminen el cole las espera Bolonia (las dos tienden a la Universidad).

Eso ya sin entrar en la cuestión de que nuestro héroe regaló a Micro$oft todo el sistema educativo español hace pocas fechas, aunque aún no se ha atrevido a confirmarlo, pero es del dominio público y está cantado.

Pero en el propio artículo -cuyo enlace me ha hecho llegar un amigo para que llegue, a su vez, a ojos de la Asociación de Internautas- descubro otra cosa espantosa: el tejemaneje que se está articulando para mantener el chollo del libro de texto a pesar de la digitalización. Es para mear y no echar gota.

Fijarse en la cuestión (según el literal del propio artículo): «El tercer problema es la falta de un centro nacional que supervise y homologue los libros de texto y los currículos para evitar el “intrusismo”, no sólo de la piratería en la Red, sino de las propias Administraciones Públicas que cada vez apuestan más por colgar sus propios contenidos digitales en las webs oficiales».

Es decir, el apropiacionismo ya venía temiendo una cosa que, efectivamente, muchas AMPAs andamos barruntando desde hace ya algún tiempo: pedir a los profesores -pagándoles, naturalmente- que redacten sus propios libros de texto y que los pongan, en formato digital, a disposición de sus alumnos. Y, a partir de aquí, desarrolla la idea: ésta puede llevarla a cabo una AMPA o la dirección de un centro, pero también pueden formarse joint ventures entre diferentes AMPAs y/o diferentes centros para formar equipos docentes que lleven a cabo colegiadamente esa redacción; esos proyectos pueden ponerse a disposición del alumnado o incluso pública bajo licencias Creative Commons, o Color Iuris, o, sin más, la GFDL, la licencia libre (la GPL, como si dijésemos) para documentos escritos; y no digamos nada si estos proyectos nacen, como teme el propio artículo, de las propias administraciones públicas que, cumpliendo con su obligación hacia los ciudadanos que pagamos ponen estos textos en el dominio público.

Atención al detalle: a la copia privada en red la llaman piratería; a la creación de libros de texto (hasta donde pueda seguir llamándoseles libros) realizada fuera del ámbito del lobby editorial, la van a llamar intrusismo.

Ah, no. Esto no puede ser. No pueden permitir que se les escape el chollo de los libros de texto así como así, por más tecnologías que vengan a hacerlo innecesario. Por tanto, rápidamente se impone la creación de un centro supervisor que impida lo que, en definitiva, no sería sino un ejercicio del derecho constitucional de libertad de cátedra. El libro de texto se adaptará al formato que sea necesario (si digital, pues digital), pero seguirán controlándolo los de siempre (y huelga decir que seguiremos pagándolo los de siempre también).

Esto es una dictadura. Tal como suena y sin matices. Después de treinta años, aquí hemos cambiado a un generalito gallego por una corporación de mercachifles sin escrúpulos que, al amparo de grandes palabras y conceptos (cultura, educación, creación y demás cagarela) y tras el escudo de gobiernos liberticidas -a los que se la trae al pairo serlo- que ya no es que ignoren sino que redondamente traicionan los intereses generales y las exigencias de la ciudadanía, imponen sus cuentas de resultados por encima de toda ley y de toda moral. Y si no, léase el párrafo final del artículo citado (que, por cierto, procede de un periódico vinculado al grupo mediático dueño de Editorial Santillana, el buque insignia de la edición de libros de texto escolares): «Las editoriales trabajan en el desarrollo de paquetes de materiales digitalizados, cuya novedad sería que los libros electrónicos llevan implantados un gestor (un hardware) que contiene una licencia personal para cada usuario. El niño al entrar en el ordenador introduce la contraseña que va en su licencia y empieza a trabajar en su libro digital. El gestor sirve también para que el profesor controle lo que hace cada niño en su ordenador. El ministerio está en contacto con las editoriales para ayudarlas a impulsar la renovación de su sector. El paquete contempla complementos, como diccionarios, recursos didácticos de ampliación y refuerzo y un abanico de actividades que dependen de la habilidad de cada niño. Lo que aún falta por definir es cuál es el precio de mercado de la licencia del libro digital»

El ministerio está en contacto con las editoriales para ayudarlas a impulsar la renovación de su sector: ¿cabe mayor inmoralidad? ¿Cabe mayor traición a los intereses generales en beneficio de los privilegios y de las rentas de unos pocos?

Pues este es el panorama al que nos estamos enfrentando, un panorama realmente espantoso que, al menos bajo mi punto de vista, casi reduciría a una fruslería la cuestión de las descargas P2P si no fuera porque todas estas casuisticas forman parte del mismo problema y están incardinadas en el mismo ámbito.

Una de las razones que nos llevó en la Asociación de Internautas a convocar – el acto público del 24 de mayo de Madrid– fue la constatación de que ya no estamos ante problemas de internautas, sino que estamos ante un problema de libertades públicas no en red, sino en todo el amplio sentido de la palabra. Poco ha poco hemos caído en la cuenta (¡nos han hecho caer en la cuenta!) de que estamos luchando por las libertades civiles exactamente en las misma medida en que se luchó durante el franquismo, porque son las propias libertades civiles las que están amenazadas. Por tanto, esto ha trascendido más allá de una simple lucha de internautas contra sgaes y similares: es una lucha de la entera ciudadanía por recuperar (porque, de hecho, ya hemos perdido algunas) sus libertades cívicas y sus derechos fundamentales.

Que no tengan muchos que caer en la cuenta de ello cuando esté prohibido reunirse más de veinte.

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